Todos los días, al despertar, juro que voy a cambiar. Todos los días, al almorzar, juro que por fin voy a cambiar. Todos los días, al acostarme, siento que no pude cambiar absolutamente nada. La magia del cambio se halla -supongo- en el sacrificado proceso que denota emprenderlo, y seguir, y continuar, y persistir; y bien por los pacientes, pero vivo a mi manera.
Supongo que mañana me levantaré y -por lo menos- pensaré en cambiar, aunque no sepa qué.
O mejor no me preguntaré nada.
lunes, 27 de junio de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
Culturalmente incierto
Una serie de acontecimientos infortunados han hecho que, casualmente, la coyuntura ponga una vez más los reflectores sobre la educación de nuestros universitarios. Al margen del estudio que releva a nuestra patria hasta la penúltima posición de países en comprensión de lectura, y de que exista una prueba fehaciente de que el peruano lee, como promedio, un libro al año (IPSOS-Junio 2009); se ha podido entrever un asunto que levanta una polémica real y pone en tela de juicio el progreso que supuestamente vive el país. Un reportaje de Panamericana televisión ha prendido la mecha de pesada dinamita y ha puesto en aprietos a las diferentes universidades privadas de Lima que, quiérase o no, admiten a alumnos que desconocen hasta la fecha de la independencia nacional.
Por Roger Hernández
Al cierre de esta edición se contabiliza ya un mes desde que en un nefasto sábado un reportaje de veintidós minutos remeciera, con el poder de un tsunami, la agenda periodística de los medios y un castillo educacional hecho de naipes. Dicho reportaje, como bien se recuerda, consistía en sorprender a los alumnos de distintas universidades (entre ellas, la nuestra) fuera de sus aulas de estudio para mostrarles imágenes de personajes célebres o heroicos que marcaron un hito en nuestra tierra, y que sin embargo no podían dejarse reconocer por los talentosos estudiantes a los que se les consultó. La difusión de dicho material causó un revuelo ciertamente inusitado, además de ocasionar que muchos se pronuncien, partiendo desde educadores de nivel superior hasta humoristas y personas de a pie. Pero ¿qué hay detrás de un simple material periodístico elaborado por una entrevistadora y un camarógrafo?
Para Alicia Albornoz Mendoza, catedrática del curso de Historia en la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Federico Villareal resulta paradójico que alumnos que pertenecen a una escuela profesional –ya sea de letras o números- no sepan, por lo menos, la fecha de independencia de su nación. “No se trata únicamente de que no hayan grabado en su base de datos un día perdido en el tiempo o un rostro célebre, sino también que dichos estudiantes ignoran qué significa desplegar un esfuerzo sobrehumano para liberar una patria de colonias extranjeras. Resulta triste, hasta cierto punto, porque desconocen la historia de su tierra, y pueblo que no memora su pasado, por más alegre o vergonzoso que este sea, está condenado a sufrir en el futuro”, afirmó.
Mucho se habla de los caracteres netamente superficiales y memorísticos que basan la educación en el Perú, criterio que nos ayudaría a comprender el reportaje de Panamericana. Pedro Córdova Piscoya, profesor de Marketing de la escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres, dio su punto de vista con un más claro optimismo. “Hay mucho por mejorar. Este no es un problema que se ha originado hoy, ni ayer, las bases de nuestra educación tienen mucha carga exógena. Además, los mecanismos de estudio provienen directamente de casa, y en la mayoría de casos escapan de las manos del profesor del colegio, y mucho menos del catedrático en la universidad. Escuelas para padres, motivación temprana para despertar el interés en los estudiantes resultará clave”, dijo.
Buscando consejos que puedan redirigir el asunto y buscar un norte provechoso lo antes posible, también se habló de que los estudiantes no suelen tocar temas de política en colegios ni universidades, por obviar problemas ideológicos o porque se considera “no recomendable”. Richard Díaz Chuquipiondo, profesor de la misma materia que Pedro Córdova, afirma que tocar política en aulas es tener un arma de doble filo. “Cuando estaba en la universidad, se hacía bastante política –sino estabas dentro no estabas en nada- pero al final los que llevaban el tema en el corazón son los consecuentes; el resto olvida. Las generaciones han ido desinteresándose más acerca de temas coyunturales e históricos, y esto es preocupante”. Cuando se le preguntó si tocar política en salones podría ser una alternativa favorecedora, él solo atinó a responder que se necesita bastante correa para tratar el asunto, pero que se puede rescatar utilidad.
Por lo tanto, entrevemos que hay alternativas que podrían mejorar el panorama, y más aún a futuro. Talvez cambiar ciertos criterios educacionales y curriculares brindarían una doctrina académica más acorde a las generaciones futuras y las nuevas tecnologías. Disminuir la brecha digital, despertar interés en los educandos, y marcar una ruta segura hacia un desarrollo sostenible depende solo de quienes quieran un Perú más culturalmente edificado.
Por Roger Hernández
Al cierre de esta edición se contabiliza ya un mes desde que en un nefasto sábado un reportaje de veintidós minutos remeciera, con el poder de un tsunami, la agenda periodística de los medios y un castillo educacional hecho de naipes. Dicho reportaje, como bien se recuerda, consistía en sorprender a los alumnos de distintas universidades (entre ellas, la nuestra) fuera de sus aulas de estudio para mostrarles imágenes de personajes célebres o heroicos que marcaron un hito en nuestra tierra, y que sin embargo no podían dejarse reconocer por los talentosos estudiantes a los que se les consultó. La difusión de dicho material causó un revuelo ciertamente inusitado, además de ocasionar que muchos se pronuncien, partiendo desde educadores de nivel superior hasta humoristas y personas de a pie. Pero ¿qué hay detrás de un simple material periodístico elaborado por una entrevistadora y un camarógrafo?
Para Alicia Albornoz Mendoza, catedrática del curso de Historia en la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Federico Villareal resulta paradójico que alumnos que pertenecen a una escuela profesional –ya sea de letras o números- no sepan, por lo menos, la fecha de independencia de su nación. “No se trata únicamente de que no hayan grabado en su base de datos un día perdido en el tiempo o un rostro célebre, sino también que dichos estudiantes ignoran qué significa desplegar un esfuerzo sobrehumano para liberar una patria de colonias extranjeras. Resulta triste, hasta cierto punto, porque desconocen la historia de su tierra, y pueblo que no memora su pasado, por más alegre o vergonzoso que este sea, está condenado a sufrir en el futuro”, afirmó.
Mucho se habla de los caracteres netamente superficiales y memorísticos que basan la educación en el Perú, criterio que nos ayudaría a comprender el reportaje de Panamericana. Pedro Córdova Piscoya, profesor de Marketing de la escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres, dio su punto de vista con un más claro optimismo. “Hay mucho por mejorar. Este no es un problema que se ha originado hoy, ni ayer, las bases de nuestra educación tienen mucha carga exógena. Además, los mecanismos de estudio provienen directamente de casa, y en la mayoría de casos escapan de las manos del profesor del colegio, y mucho menos del catedrático en la universidad. Escuelas para padres, motivación temprana para despertar el interés en los estudiantes resultará clave”, dijo.
Buscando consejos que puedan redirigir el asunto y buscar un norte provechoso lo antes posible, también se habló de que los estudiantes no suelen tocar temas de política en colegios ni universidades, por obviar problemas ideológicos o porque se considera “no recomendable”. Richard Díaz Chuquipiondo, profesor de la misma materia que Pedro Córdova, afirma que tocar política en aulas es tener un arma de doble filo. “Cuando estaba en la universidad, se hacía bastante política –sino estabas dentro no estabas en nada- pero al final los que llevaban el tema en el corazón son los consecuentes; el resto olvida. Las generaciones han ido desinteresándose más acerca de temas coyunturales e históricos, y esto es preocupante”. Cuando se le preguntó si tocar política en salones podría ser una alternativa favorecedora, él solo atinó a responder que se necesita bastante correa para tratar el asunto, pero que se puede rescatar utilidad.
Por lo tanto, entrevemos que hay alternativas que podrían mejorar el panorama, y más aún a futuro. Talvez cambiar ciertos criterios educacionales y curriculares brindarían una doctrina académica más acorde a las generaciones futuras y las nuevas tecnologías. Disminuir la brecha digital, despertar interés en los educandos, y marcar una ruta segura hacia un desarrollo sostenible depende solo de quienes quieran un Perú más culturalmente edificado.
viernes, 20 de mayo de 2011
Contradicciones
Cuarenta y dos años después de una revolución originada por el abuso de una dictadura se puede avizorar, sin esfuerzo o afán, una Cuba llena de enormes paradojas basadas en la falacia de organizar una nación que tenga el único propósito de que tanto fulano como mengano sean completamente iguales. Es cierto, las ideas van sucumbiendo en el camino, y este caso no ha sido la esperanzadora excepción.
Una Cuba que se convirtió en leyenda un 1 de enero del 1959, que despierta todas las mañanas y respira un aire distinto al de cualquier parte del planeta, posee mil y un historias por contar. Hablamos de esta misma Cuba que observa los murales más representativos de la Habana con la nostalgia de saberse el último bastión significativo de una ideología noqueada hasta el hartazgo, vista y vuelta a ver ante los ojos implícitos del mundo como la eterna guerrilla, como el grito diferente, como hasta la victoria siempre; pues sí, nos hace pensar y desaparecer cualquier duda de que presenciamos un caso muy especial, porque aunque no lo crean aquí sí alcanzan los picados y contrapicados para resumir lo que sienten once millones de personas ante una situación única, inaudita, desconocida. Pues sí, esa misma Cuba que un día cargó en hombros a once revolucionarios –entre ellos el eterno Che- se debate entre huir, morir o creer, ya que el bloqueo propuesto por el modelo capitalista ha previsto que se aísle aún más a este país isla. Pues sí, es esta una situación especial, porque Cuba escribe un hito en la historia cada día que pasa, cada amanecer y atardecer antillano.
Entonces ¿Picados y contrapicados? Sí. El básquet, el béisbol, la playa, las parejas, los besos, los cumpleaños, todos los rostros negros y blancos, hacen de Cuba un país controvertido, congelado en el tiempo y hospitalario. Aquellas sombras captadas por el lente de una cámara joven provienen de los corazones confundidos de quienes no saben cuándo acabarán estas contradicciones, puesto que la isla alberga sobre su tierra a gente que piensa de una manera realmente polarizada, pasando por quienes tatúan en su pecho freedom y colocan en sus paredes frases totalmente irónicas como “aquí el aire también se paga, ok?”, como también los otros, quienes se resignan a apoyar al gobierno y cuentan con una libreta las raciones diarias que reparten, y los últimos, los puros, quienes a ultranza aún miran las estatuas y reconocen en Guevara y Castro a dos tipos que lideraron una revolución predicada con el ejemplo, con la estrella. Tan solo nos queda razonar que innegablemente tenemos como incógnita a esta patria que siendo vista desde arriba o abajo –norte o sur-; derecha o izquierda –este u oeste, es un país lleno de opiniones contrapuestas. Tan solo nos queda pensar que las tomas captadas por aquel lente ágil han hecho protagonistas a personas con sueños y verdades totalmente lejanas, o sueños y verdades hechas realidad, pues nadie en la tierra podrá negar que las contradicciones vistas en Cuba son dignas de, por lo menos, retratar.
Una Cuba que se convirtió en leyenda un 1 de enero del 1959, que despierta todas las mañanas y respira un aire distinto al de cualquier parte del planeta, posee mil y un historias por contar. Hablamos de esta misma Cuba que observa los murales más representativos de la Habana con la nostalgia de saberse el último bastión significativo de una ideología noqueada hasta el hartazgo, vista y vuelta a ver ante los ojos implícitos del mundo como la eterna guerrilla, como el grito diferente, como hasta la victoria siempre; pues sí, nos hace pensar y desaparecer cualquier duda de que presenciamos un caso muy especial, porque aunque no lo crean aquí sí alcanzan los picados y contrapicados para resumir lo que sienten once millones de personas ante una situación única, inaudita, desconocida. Pues sí, esa misma Cuba que un día cargó en hombros a once revolucionarios –entre ellos el eterno Che- se debate entre huir, morir o creer, ya que el bloqueo propuesto por el modelo capitalista ha previsto que se aísle aún más a este país isla. Pues sí, es esta una situación especial, porque Cuba escribe un hito en la historia cada día que pasa, cada amanecer y atardecer antillano.
Entonces ¿Picados y contrapicados? Sí. El básquet, el béisbol, la playa, las parejas, los besos, los cumpleaños, todos los rostros negros y blancos, hacen de Cuba un país controvertido, congelado en el tiempo y hospitalario. Aquellas sombras captadas por el lente de una cámara joven provienen de los corazones confundidos de quienes no saben cuándo acabarán estas contradicciones, puesto que la isla alberga sobre su tierra a gente que piensa de una manera realmente polarizada, pasando por quienes tatúan en su pecho freedom y colocan en sus paredes frases totalmente irónicas como “aquí el aire también se paga, ok?”, como también los otros, quienes se resignan a apoyar al gobierno y cuentan con una libreta las raciones diarias que reparten, y los últimos, los puros, quienes a ultranza aún miran las estatuas y reconocen en Guevara y Castro a dos tipos que lideraron una revolución predicada con el ejemplo, con la estrella. Tan solo nos queda razonar que innegablemente tenemos como incógnita a esta patria que siendo vista desde arriba o abajo –norte o sur-; derecha o izquierda –este u oeste, es un país lleno de opiniones contrapuestas. Tan solo nos queda pensar que las tomas captadas por aquel lente ágil han hecho protagonistas a personas con sueños y verdades totalmente lejanas, o sueños y verdades hechas realidad, pues nadie en la tierra podrá negar que las contradicciones vistas en Cuba son dignas de, por lo menos, retratar.
martes, 10 de mayo de 2011
Loca reflexión
PREMISA: Vea, y no sienta. Usted sabe que ya es tarde. Que los sueños solo sueños son. Hasta la voz se pierde de tanto clamar. Las noches. Más negras. Incomprensibles sí, y no a la vez. Incongruencias esconde y no sabrá porqué. Antraen, lo sé. Con la mayor de las nostalgias repito que yo lo sé. Mucha abstracción se necesita. Mayor suerte todavía. Fuerza para descubrir qué hay detrás de cada cosa que hacemos, y qué apariencia tienen. Nuestra mente está hecha para todo. Atención, porque hay veces que resulta menos fatídico percatarnos más de la forma que del fondo, de la cara que del corazón.
TE TOCA: Míralo mucho, léelo cuantas veces desees y encuéntrale sentido.
SI TE ABURRISTE : Te confieso que descubrí -a cocachos y muy a mi manera- que la magia no solo se encuentra en la lejanía, porque uno sí puede llegar a ser capaz de visualizar belleza en las cosas simples, porque nos solemos complicar por mero gusto y en vano, porque -aunque no te sorprenda- se puede encontrar un mensaje oculto juntando la primera palabra de cada frase y formar con todas estas, una muy irrefutable oración.
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Extrañamene lúcido,
irreverente,
tonto
Parque de niño
Para la Boli, que necesitaba un texto breve para fundamentar su vida.
Los parques, de por sí, reflejan el afán de recreación por parte de los ciudadanos ya que desde siempre han denotado un ambiente de esparcimiento y ocio cómodo para quienes lo visitan. Las extensiones varían del lugar pues algunos son temáticos (dedicado a algún tema en específico tal como son recuerdos de batallas o personajes célebres), mientras que otros resultan estar más ligados al mero relax, donde es muy común verlos llenos de áreas verdes, lozas deportivas o simples áreas decorativas. En este caso, un parque de diversiones para niños nace de la desaparición masiva de los espacios rurales, los mismos que eran perfectos para el desenvolvimiento de actividades físicas y lúdicas; por lo tanto, los parques han sido creados con el propósito de poder otorgar un poco de entretenimiento sano donde se fomenten los lazos de amistad y compañerismo, así también como la destreza de los niños en juegos que logren contribuir con su desarrollo físico e intelectual.
Los juegos más populares en estos parques son, a la vez, los más antiguos. Los toboganes son los preferidos de los niños pues pone en funcionamiento el aparato vestibular del oído interno de los pequeños –cosa que gusta, ya que brinda un cambio posicional brusco- y porque ofrece una inevitable sensación de vértigo. Suelen tener una forma convexa y tienen diferentes alturas, lo cual también lo convierte en el escenario más frecuente de accidentes. Los subibajas son juegos que por excelencia forman parte de los parques. Trabaja los vínculos de empatía. Otro juego que también caracteriza a los parques es el de las trepadoras. Hecho comúnmente de metal, resulta un juego de esfuerzo que pone a prueba el ingenio del infante puesto que lo reta a llegar al otro extremo sin caer al suelo.
Entonces, no cabría la duda de que dichos centros cuentan con gran acogida por parte del público infantil y paternal porque crea lazos. Los niños necesitan socializar para desarrollar su intelecto. Además de que no tienen costo. Por lo general, estos parques están hechos con fines no lucrativos, es decir, hechos para la población. Que no tenga un precio de ingreso facilita el acceso pues no todas los padres pueden costear la recreación de sus hijos.
Por lo expuesto, se puede deducir que dichos parques son una gran alternativa de distracción. Cabe memorar que muchos pueden revivir con algo de nostalgia sus cálidos momentos de amistad y diversión. Recordemos que, aunque la pintura utilizada en las atracciones tiña el metal de mil colores, nada le da más vida a un parque que la sonrisa de un niño.
Los parques, de por sí, reflejan el afán de recreación por parte de los ciudadanos ya que desde siempre han denotado un ambiente de esparcimiento y ocio cómodo para quienes lo visitan. Las extensiones varían del lugar pues algunos son temáticos (dedicado a algún tema en específico tal como son recuerdos de batallas o personajes célebres), mientras que otros resultan estar más ligados al mero relax, donde es muy común verlos llenos de áreas verdes, lozas deportivas o simples áreas decorativas. En este caso, un parque de diversiones para niños nace de la desaparición masiva de los espacios rurales, los mismos que eran perfectos para el desenvolvimiento de actividades físicas y lúdicas; por lo tanto, los parques han sido creados con el propósito de poder otorgar un poco de entretenimiento sano donde se fomenten los lazos de amistad y compañerismo, así también como la destreza de los niños en juegos que logren contribuir con su desarrollo físico e intelectual.
Los juegos más populares en estos parques son, a la vez, los más antiguos. Los toboganes son los preferidos de los niños pues pone en funcionamiento el aparato vestibular del oído interno de los pequeños –cosa que gusta, ya que brinda un cambio posicional brusco- y porque ofrece una inevitable sensación de vértigo. Suelen tener una forma convexa y tienen diferentes alturas, lo cual también lo convierte en el escenario más frecuente de accidentes. Los subibajas son juegos que por excelencia forman parte de los parques. Trabaja los vínculos de empatía. Otro juego que también caracteriza a los parques es el de las trepadoras. Hecho comúnmente de metal, resulta un juego de esfuerzo que pone a prueba el ingenio del infante puesto que lo reta a llegar al otro extremo sin caer al suelo.
Entonces, no cabría la duda de que dichos centros cuentan con gran acogida por parte del público infantil y paternal porque crea lazos. Los niños necesitan socializar para desarrollar su intelecto. Además de que no tienen costo. Por lo general, estos parques están hechos con fines no lucrativos, es decir, hechos para la población. Que no tenga un precio de ingreso facilita el acceso pues no todas los padres pueden costear la recreación de sus hijos.
Por lo expuesto, se puede deducir que dichos parques son una gran alternativa de distracción. Cabe memorar que muchos pueden revivir con algo de nostalgia sus cálidos momentos de amistad y diversión. Recordemos que, aunque la pintura utilizada en las atracciones tiña el metal de mil colores, nada le da más vida a un parque que la sonrisa de un niño.
viernes, 22 de octubre de 2010
Una mañana universitaria
Examen calificado de Técnicas de Periodismo Escrito
Premisa:La Licenciada en Ciencias de la Comunicación xxxxxx xxxxxx xxxxxxxx invita a los alumnos de tercer ciclo a relatar de manera suelta su día Viernes 21 de octubre de 2010. Rescata un momento de tu día. El estilo es libre; el reto es hacerlo.
Aproximadamente a las cinco y media de la mañana el cielo empieza a aclarear, y las primeras quejas existenciales se erigen junto al nuevo día. Tengo la certeza de que el 70% de personas en la ciudad capital sienten algo muy parecido a lo que percibo yo. Sueltas y espontáneas nacen mis primeras palabras, las cuales crecen proporcionalmente al avance voraz del amanecer.
- Putamadre ¿ya amaneció?
*Hora - 6:25
- Media hora no le hace mal a nadie, especialmente a mí.
*Hora - 8:15
- Juro que uno de estos días me mato.
*Hora de levantarse: 8:23am.
*Hora de desayunar: Este inciso no ha sido registrado desde hace 2 meses (la última vez que vino mamá).
*Hora de salir de casa: 8:29 am.
*Hora de tomar el carro rumbo a la universidad: 8:30 am.
-¿No se supone que debo despertar mucho antes que la hora de salir a la calle? ¿Cómo rayos se supone que llegaré al paradero en tan solo un minuto, si queda aproximadamente a un kilómetro de mi hogar? La primera conclusión que hago todas las mañanas de mi vida es: me debo levantar un poco más temprano de hoy en adelante. Y no sé porqué la frase "de hoy en adelante" resume mis días a la perfección. Definitivamente, esto es mera casualidad.
*Hora de renegar por el tránsito: Este inciso ha sido percibido más de 40 veces en pocas horas, especificarlo en momentos precisos ocuparía mucho espacio.
*Hora de pagar pasaje: 9:10 (si tengo el tiempo a mi favor). Este es un momento particularmente doloroso en la vida de todo universitario de a pie que trabaja.
*Hora de entrar a clases: 9:28 (previa competencia contra-reloj frente a uno mismo, el reto es superar las marcas anteriores, y con ello ingresar a clases antes de que los vigilantes cierren con pizarrones gigantes el acceso a los salones de clase).
Increíble lo que se puede ver en el asiento de un microbús. Hoy observé dos jóvenes colegiales patear por turnos a un perro, lo cual no hubiera sido muy extraño si es que el perro no hubiera contrarestado el ataque con incomparable gallardía.
*Hora de escuchar cátedra: 9:30 - ??? Nunca se sabe cuándo los profesores andan de humor como para suprimir su cátedra. Por lo general suelen dar intervalos largos de descanso para aquellos que no andan en igualdad de condiciones intelectuales frente al resto de compañeros de clase, que tampoco son muy agraciados en dicho tema que digamos.
Todo ha marchado extrañamente bien. Como es costumbre mía he participado en clase y he prestado atención a las indicaciones dadas en su momento. Al final de la cátedra noté que me sería provechoso traer, la próxima vez, un cuaderno y lapiceros.
*Hora de comer: 11:00 (La comida de la cafetería de la facultad es insoportablemente mala. Mala, también, es la visión de mercado por parte de los encargados: aún no se percatan de que cinco soles no es el precio justo para tallarines fríos)
*Hora de Vida social :) : Permanente, inciso muy importante para un universitario feliz.
*Hora de volver a clases: 13:00
He caído en cuenta de que desde hace dos ciclos vengo profiriendo las mismas excusas, que mi itinerario no ha cambiado, y que la rutina es un peligro para el bienestar psicológico de cualquier persona. Si tuviera que rescatar algún momento de mi día sería ese que no especifiqué, en el cual voy al pupitre del profesor y le cuento qué es lo que hice el día anterior con mi enamorada. No es por vanagloriarme de hazañas sin sentido, pero no es mi culpa que los profesores de la universidad recuerden con cierta nostalgia y orgullo sus años de máxima gloria.
Roger Hernández - Sótano 03
La vulgaridad no siempre es graciosa.
Calificación: 04 (cuatro)
Puede ver los exámenes de aplazados en el muro de información de la Escuela profesional. Éxitos.
Premisa:La Licenciada en Ciencias de la Comunicación xxxxxx xxxxxx xxxxxxxx invita a los alumnos de tercer ciclo a relatar de manera suelta su día Viernes 21 de octubre de 2010. Rescata un momento de tu día. El estilo es libre; el reto es hacerlo.
Aproximadamente a las cinco y media de la mañana el cielo empieza a aclarear, y las primeras quejas existenciales se erigen junto al nuevo día. Tengo la certeza de que el 70% de personas en la ciudad capital sienten algo muy parecido a lo que percibo yo. Sueltas y espontáneas nacen mis primeras palabras, las cuales crecen proporcionalmente al avance voraz del amanecer.
- Putamadre ¿ya amaneció?
*Hora - 6:25
- Media hora no le hace mal a nadie, especialmente a mí.
*Hora - 8:15
- Juro que uno de estos días me mato.
*Hora de levantarse: 8:23am.
*Hora de desayunar: Este inciso no ha sido registrado desde hace 2 meses (la última vez que vino mamá).
*Hora de salir de casa: 8:29 am.
*Hora de tomar el carro rumbo a la universidad: 8:30 am.
-¿No se supone que debo despertar mucho antes que la hora de salir a la calle? ¿Cómo rayos se supone que llegaré al paradero en tan solo un minuto, si queda aproximadamente a un kilómetro de mi hogar? La primera conclusión que hago todas las mañanas de mi vida es: me debo levantar un poco más temprano de hoy en adelante. Y no sé porqué la frase "de hoy en adelante" resume mis días a la perfección. Definitivamente, esto es mera casualidad.
*Hora de renegar por el tránsito: Este inciso ha sido percibido más de 40 veces en pocas horas, especificarlo en momentos precisos ocuparía mucho espacio.
*Hora de pagar pasaje: 9:10 (si tengo el tiempo a mi favor). Este es un momento particularmente doloroso en la vida de todo universitario de a pie que trabaja.
*Hora de entrar a clases: 9:28 (previa competencia contra-reloj frente a uno mismo, el reto es superar las marcas anteriores, y con ello ingresar a clases antes de que los vigilantes cierren con pizarrones gigantes el acceso a los salones de clase).
Increíble lo que se puede ver en el asiento de un microbús. Hoy observé dos jóvenes colegiales patear por turnos a un perro, lo cual no hubiera sido muy extraño si es que el perro no hubiera contrarestado el ataque con incomparable gallardía.
*Hora de escuchar cátedra: 9:30 - ??? Nunca se sabe cuándo los profesores andan de humor como para suprimir su cátedra. Por lo general suelen dar intervalos largos de descanso para aquellos que no andan en igualdad de condiciones intelectuales frente al resto de compañeros de clase, que tampoco son muy agraciados en dicho tema que digamos.
Todo ha marchado extrañamente bien. Como es costumbre mía he participado en clase y he prestado atención a las indicaciones dadas en su momento. Al final de la cátedra noté que me sería provechoso traer, la próxima vez, un cuaderno y lapiceros.
*Hora de comer: 11:00 (La comida de la cafetería de la facultad es insoportablemente mala. Mala, también, es la visión de mercado por parte de los encargados: aún no se percatan de que cinco soles no es el precio justo para tallarines fríos)
*Hora de Vida social :) : Permanente, inciso muy importante para un universitario feliz.
*Hora de volver a clases: 13:00
He caído en cuenta de que desde hace dos ciclos vengo profiriendo las mismas excusas, que mi itinerario no ha cambiado, y que la rutina es un peligro para el bienestar psicológico de cualquier persona. Si tuviera que rescatar algún momento de mi día sería ese que no especifiqué, en el cual voy al pupitre del profesor y le cuento qué es lo que hice el día anterior con mi enamorada. No es por vanagloriarme de hazañas sin sentido, pero no es mi culpa que los profesores de la universidad recuerden con cierta nostalgia y orgullo sus años de máxima gloria.
Roger Hernández - Sótano 03
La vulgaridad no siempre es graciosa.
Calificación: 04 (cuatro)
Puede ver los exámenes de aplazados en el muro de información de la Escuela profesional. Éxitos.
jueves, 21 de octubre de 2010
Si tuviera que elegir
Madre mía, las tres de la madrugada.
No andaré con hipocresías ni con aspavientos ilusos. Este soy yo, aquí estoy, solo espero el insoportable veredicto que dicta la memoria y la consciencia. Esta, muy queridos amigos míos, es una gota al cántaro, un país del mundo, un ápice de la inmensidad, un segundo de la vida, un todo del nada. Puse mis manos al fuego por esto y me quemé. No sé qué significa la tolerancia, tampoco lo quiero saber, nunca me importó. Estoy seguro que todo lo que he hecho ha resultado, no necesariamente como yo quería, pero ha tenido un principio y un fin, y me enorgullezco de eso. Pero hoy, en este momento y en este lugar, he descubierto que me equivoqué. Cuán difícil resulta admitirlo, cuán pesado resulta cargar duras penas y andar cabizbajo ante la adversidad. Estar sentado en la misma banca del parque en la cual pensé en ella incontables veces, en la cual tomé sus manos, nos juramos amor (aunque sea por el resto del día); estar hoy sentado en la misma banca en la cual me dijo que ya no quería nada más, no tiene precio: porque tengo la oportunidad de estar aquí cuantas veces me sea necesario, y porque las bancas del parque son gratuitas. No sobrellevé nuestra relación como debí. Verme derrotado en un territorio ampliamente conocido por mí es caer en cuenta que le despojé atención a quién más lo necesitaba y a quién más lo requería. Estoy triste por amor, quién lo diría, una noche más, una estrella más, una luna más; yo no me contento con haberla perdido. Pero resulté ser un derrotado que se despojó de mucho más que un primer amor: perdí la inocencia, el carisma, la mirada de niño. Me acostumbré a quedar hipnotizado: no estoy muerto, pero tampoco ando vivo.
Esta es una historia sin final, diría mamá.
¿Pero esto, acaso, no había terminado antes? Es cierto. Esto acabó hace mucho: se debilitó, enfermó, marchitó, hirió, perplejó, estancó y ensució. ¿Entonces qué estoy esperando yo? Que las circunstancias cambien a mi favor. Un gol en tiempo suplementario, un atardecer a las 3. Qué ridiculez, digna de análisis psicopático.
Pero soy humano, más que muchos. He tenido el gusto de amar a una mujer bellísima, que no me correspondió al principio y que luego cambió de parecer. No me puedo quejar, Dios: he sido feliz. Talvez temo que el tiempo se lleve los mejores recuerdos que tengo de ella y ella de mí, o que otro y otra reemplacen en su memoria, y la mía, lo que yo hicimos con tanto esfuerzo. Talvez nunca noté que cosas como las que vivimos no se pueden olvidar. Pernocté en sus sueños, di lo que no tuve por ella, puse mis manos al fuego y, reitero, me quemé. Pero qué bien me sienta haberme quemado por y de amor. Desdichados condenados al fracaso aquellos que declinan detalles tan bellos como una nueva oportunidad. Vamos.
Esta vez tengo perdón, pero no por mucho tiempo. Alargar, magullar y manipular algo que ya se consolidó como tal es un pecado que se paga con lágrimas. Si le doy diez minutos más a esta historia, que ya huele a perro muerto (sin exagerar), estaré condenado a la obsesión durante un buen tiempo, mil noches, cienmil estrellas más.
Entonces...
Viviré en su recuerdo: puedo ser un completo desconocido para el mundo, me da igual, pero si me dieran a elegir un refugio, quisiera su recuerdo. Me contentaré: por fin termino con esto. Me convenceré de que una cerveza helada es lo mismo que un whisky on the rocks: no me devolverán ni un segundo de su pelo. Dejaré de romper cosas cuando te recuerde (ahora lo sabes, madre, porque algunos aparatos andan dañados), sonreiré porque nos sienta mejor. Miraré a los ojos, dormiré de noche.
Hay tanto por hacer.
Y madre mía, el reloj se paró; tanto tiempo llevo en esto que el tiempo se cansó de esperar. Si tuviera que elegir, no cambiaría nada. Y yo que creía que no todos merecen una segunda oportunidad.
No andaré con hipocresías ni con aspavientos ilusos. Este soy yo, aquí estoy, solo espero el insoportable veredicto que dicta la memoria y la consciencia. Esta, muy queridos amigos míos, es una gota al cántaro, un país del mundo, un ápice de la inmensidad, un segundo de la vida, un todo del nada. Puse mis manos al fuego por esto y me quemé. No sé qué significa la tolerancia, tampoco lo quiero saber, nunca me importó. Estoy seguro que todo lo que he hecho ha resultado, no necesariamente como yo quería, pero ha tenido un principio y un fin, y me enorgullezco de eso. Pero hoy, en este momento y en este lugar, he descubierto que me equivoqué. Cuán difícil resulta admitirlo, cuán pesado resulta cargar duras penas y andar cabizbajo ante la adversidad. Estar sentado en la misma banca del parque en la cual pensé en ella incontables veces, en la cual tomé sus manos, nos juramos amor (aunque sea por el resto del día); estar hoy sentado en la misma banca en la cual me dijo que ya no quería nada más, no tiene precio: porque tengo la oportunidad de estar aquí cuantas veces me sea necesario, y porque las bancas del parque son gratuitas. No sobrellevé nuestra relación como debí. Verme derrotado en un territorio ampliamente conocido por mí es caer en cuenta que le despojé atención a quién más lo necesitaba y a quién más lo requería. Estoy triste por amor, quién lo diría, una noche más, una estrella más, una luna más; yo no me contento con haberla perdido. Pero resulté ser un derrotado que se despojó de mucho más que un primer amor: perdí la inocencia, el carisma, la mirada de niño. Me acostumbré a quedar hipnotizado: no estoy muerto, pero tampoco ando vivo.
Esta es una historia sin final, diría mamá.
¿Pero esto, acaso, no había terminado antes? Es cierto. Esto acabó hace mucho: se debilitó, enfermó, marchitó, hirió, perplejó, estancó y ensució. ¿Entonces qué estoy esperando yo? Que las circunstancias cambien a mi favor. Un gol en tiempo suplementario, un atardecer a las 3. Qué ridiculez, digna de análisis psicopático.
Pero soy humano, más que muchos. He tenido el gusto de amar a una mujer bellísima, que no me correspondió al principio y que luego cambió de parecer. No me puedo quejar, Dios: he sido feliz. Talvez temo que el tiempo se lleve los mejores recuerdos que tengo de ella y ella de mí, o que otro y otra reemplacen en su memoria, y la mía, lo que yo hicimos con tanto esfuerzo. Talvez nunca noté que cosas como las que vivimos no se pueden olvidar. Pernocté en sus sueños, di lo que no tuve por ella, puse mis manos al fuego y, reitero, me quemé. Pero qué bien me sienta haberme quemado por y de amor. Desdichados condenados al fracaso aquellos que declinan detalles tan bellos como una nueva oportunidad. Vamos.
Esta vez tengo perdón, pero no por mucho tiempo. Alargar, magullar y manipular algo que ya se consolidó como tal es un pecado que se paga con lágrimas. Si le doy diez minutos más a esta historia, que ya huele a perro muerto (sin exagerar), estaré condenado a la obsesión durante un buen tiempo, mil noches, cienmil estrellas más.
Entonces...
Viviré en su recuerdo: puedo ser un completo desconocido para el mundo, me da igual, pero si me dieran a elegir un refugio, quisiera su recuerdo. Me contentaré: por fin termino con esto. Me convenceré de que una cerveza helada es lo mismo que un whisky on the rocks: no me devolverán ni un segundo de su pelo. Dejaré de romper cosas cuando te recuerde (ahora lo sabes, madre, porque algunos aparatos andan dañados), sonreiré porque nos sienta mejor. Miraré a los ojos, dormiré de noche.
Hay tanto por hacer.
Y madre mía, el reloj se paró; tanto tiempo llevo en esto que el tiempo se cansó de esperar. Si tuviera que elegir, no cambiaría nada. Y yo que creía que no todos merecen una segunda oportunidad.
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