viernes, 21 de mayo de 2010

El rostro de su alma

Sé quien eres y cual es tu misión. Digan lo que digan, me sumo a tu dolor.

En qué momento ocurrió, no lo sé. Tan solo nací y por susurros oscuros sin rostro supe de él. Lo admiré desde pequeño y deposité cada gota roja de admiración en sus bruces. Admito haberlo seguido como tantos otros, pero de a pocos lo abandonaron y he quedado solitario esperando verlo algún día en su lugar correspondido. Es tal vez su sacrificio de mesías inquebrantable, el de luz en las tienieblas, el de mártir luchador, lo que a mí como a muchos nos impresionó. Y reitero con nostalgia, en qué momento ocurrió. Porque un mal día, el cual desconozco y no concebí, lo capturaron entre tantos y no volví a saber de él; lo alejaron de mí, y hoy clamo a voz en cuello y sin temor su restitución. Pues hoy, tanto sus pocos fieles como yo evocamos su presencia lejana y no olvidamos que carga en su lomo las injusticias del terror, porque sus lágrimas secas aún persisten en su rostro gallardo; sus pies descalzos avanzan por monotonía, pero hay rumor de obligación. Sus ojos tristes han presenciado las más terribles barbaridades, muertes, y por ello lo han vendado sin dubitación. En ese cuello, cicatrices; en su estómago, pobreza y dolor. Ha sido puñeteado más de mil y una vez, pero nadie lo defiende, y aunque no lo entienda, ya nadie por él querrá luchar. Han abusado, lo han violado sin piedad, han bebido su esencia, y el mal ha sido atroz. El hermetismo, la hipocresía y la desesperación, han hecho de él un circo sin gracia, ha quedado sordo por los gritos y maniatado desde sus miembros hasta el latir más remoto de su corazón. Mientras que su mirada, aquella mirada vendada, aún percibe las breves intermitencias de los pocos que clamamos justicia por los horrores que sufre, y de inmediato somos silenciados sus defensores; el verdugo, alimentando con ignorancia a las masas, triunfó. Su boca, ha sido rellenada de patadas y le han hecho proferir innumerables veces incoherencias que no son propias de él, ahora es mudo y su contraparte solo celebra esta perdición pues es así como transcurren sus días, una ronda habitual de venas abiertas porque tal vez no tiene médico ni protector, pero hay aún en él un afán liberador. Ríe, no comprenden, y desconocen la existencia de un hijo suyo; su fama es infinita y aunque tenga que luchar, estoy dispuesto a dar mi vida por él, una y mil veces más. No lograrán acabar con el ideal que profesó un día, porque sé que lo lastimarán sin dudar, y chillarán, y crujirán, y dispararán, pero sabrán que desde hoy hasta el final, antes de silenciarlo eternamente el corazón me deben arrancar. Y aunque no sepa cuanto tiempo me tomará su libertad consumar, encontraremos él y yo consuelo en esta pluma que mi papá me enseñó a utilizar, porque mientras alguien escriba todo lo que ve ante la sociedad, el periodismo que tanto amo nunca morirá.

3 comentarios:

  1. A mi me gusta lo recargado de tu modo de escribir.

    ResponderBorrar
  2. Periodismo, que te puedo decir, interesante, pero me sigue gustando mas la biologia...
    Tal vez podemos hacer la cmpetencia a NatGeo xD

    ResponderBorrar