miércoles, 7 de abril de 2010

Diez semanas, un camote

Decisiones de ésta vida que enfrentamos sin creer y sin querer; son acciones que, tarde o temprano, nos marginarán con furia si nos conllevan al fracaso, y que carecerán de mérito si nos dirigen al éxito.

Cerré la compuerta sin mayor complicación, sin saber (obviamente), que apurándome en hacer mis obligaciones, estaría evadiendo y provocando un cataclismo antihigiénico. Mamá me apuraba sin motivo, será por su histeria, será por mi mal humor, que no me precipité en razonar, en recordar, en simplemente memorar que un alimento no puede sobrellevar un periodo largo sin antes ser supervisado, revisar su caducidad era mi responsabilidad, y falté severamente ante mi deber.

Un camote excedente del delicioso cevichito de la tibia tarde dominguina, un tubérculo que sería sometido a una terrible metamorfosis de proporciones magníficas, fue el provocador del lamentable incidente casero. Puesto que no podía digerir un solo bocado más, decidí guarecer mi alimento hasta el momento en el que me provocace, en el lugar más lógico: mi refrigerador.

Muchos sucesos ocurrieron en el transcurso de tales diez semanas: el inicio de mis sesiones universitarias, la partida de mi familia hacia provincia, el fin del verano, sábados de diversión en Barranco, y un sin fin de acontecimientos que fueron pasando con la mayor normalidad, mientras yo sin notar, estúpidamente, que el camote de mi refrigerador ya podía tener cabeza, rostro, piernas y brazos, y podría estar lo suficientemente facultado para asaltar un banco.

Me increpaba la cantidad de mosquitos que acarreaban mi cocina con frecuencia, pero poco interés le di, puesto que encontraba más satisfactorio y útil preocuparme por los últimos resultados de la Champions League. Diez semanas, ni un día más, ni un día menos, y sorpresa que me llevé al abrir la compuerta de mi refrigerador, un millar de moscas y un centenar de larvas en proceso de desarrollo habían convertido mi electrodoméstico en su hogar. Mi sorpresa no culminó con el descubrimiento de tal atrosidad, muchos de los integrantes de ese hogar, moscas obviamente, no parecían estar en buenas condiciones físicas. Parecían estar algo empalagadas o indigestadas por tal camote en mal estado, carecían de gracia, y lejos de causar asco o repugnancia, tenían cierto halo de tristeza, Dios sabe por qué. Pude accesiorarme de que las larvas andaban en buen estado, y qué mejor que un camote de diez semanas de descomposición para alimentar a un ejército de invertebrados, que repito, en gran número carecían de gracia. Pensé veloz, contrariando mi actitud a lo largo del proceso: ¿Sería justo expatriar a esa multitud que ya había entablado cierta predominancia numérica en mi refrigerador? Y lo cierto era que no compartían el espacio con más alimentos, ya que hace más de dos meses que no compraba ningún perecible para ser guardado; he allí la magia contrariada de vivir en solitario y de comer insano.

Me mantengo al margen de lo que deba hacer, le tengo mucho temor a ese camote y a sus residentes por más que el territorio que ocupen sea de mi propiedad, legalmente hablando. Me encuentro seriamente afectado por hechos cómo este, que muestran mi ineficacia e irresponsabilidad por mantener bien salvaguardado mi hogar, el bien común familiar. Siento, en noches cómo esta, que efectivamente, no he madurado; y por cierto, escribir éstas líneas me han dado ideas geniales para con mis nuevos inquilinos, un buen destino será el techo de mi vecino o, mejor aún, les daré manzanilla caliente a las mosquitas, para ver si así se recuperan, y de paso yo, ingeriré manzanilla con racumín, para sentirme más vivo, por no decir, enfrentar el cobarde en el cual, tristemente, yo me he convertido.

4 comentarios:

  1. Considera este 'milagro de la vida en tu refrigerador' como algo más positivo: ya que tu familia se fue a provincia, conseguiste nuevos compañeros.

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  2. =)! Me siento tan yo cuando la gente me hace caso, me hace saber que tengo el poder de convicción que un abogado o líder político necesita (déjame alucinar solo un rato ok? xD)
    No me gusta decir te lo dije, pero TE LO DIJE!!
    Está bueno bro!! ahora creo que ya tienes la respuesta a tu gran pregunta...

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  3. ._. pobres mosquitas y como puedes hacer sonar un hecho tan caótico tan interesante xd genial que lo publicaras pensé que no lo harías francamente xd

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